Frases

“No se cambian las cosas combatiendo la realidad actual. Para cambiar algo, es necesario crear un nuevo modelo, uno distinto que haga que el actual modelo quede obsoleto".

Richard Buckminster Fuller

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jueves, 30 de septiembre de 2010

La Incoherencia de los coaches

Ayer tuve la fortuna de conocer en persona a Raúl Herrera Labarca, connotado y respetado Coach, con quien estuvimos conversando sobre algunos temas en particular, y entre ellos claro, sobre Coaching.

Ambos tenemos la aprehensión que las escuelas están "sacando" al mercado coaches muy "lights", con ciertas distinciones importantes como las ontológicas, pero con nulas distinciones organizacionales y empresariales, que es donde más se está demandando esta práctica, y sin distinciones reales sobre espiritualidad. Y más importante aun, sin que estos nuevos coaches lleven o pongan en práctica en su vida diaria, las distinciones que les enseñaron, haciendo que las personas y las empresas, vean esta inconsistencia o incoherencia.

Finalmente, y en la misma línea, hablábamos de si la práctica del Coaching es una profesión o no, a lo cual yo le indiqué para mí al menos, más que una profesión, es un estilo de comunicarse en la vida, que se pone al servicio. Y, la distinción "en la vida" no es menor, porque no es que se tenga que encasillar al Coaching en la mera práctica, sino que incorporarlo en la forma de vivir. El coaching es un ejercicio de liderazgo, un desafiar y movilizar constante, y que nace del autoliderazgo, lo que implica estar desafiándose y movilizándose a sí mismo permanentemente.

Al ir escribiendo, se me ocurren un montón de temas de qué hablar, sin embargo en esta oportunidad, contaré que de vuelta a mi casa, me fui reflexionando sobre lo conversado con Raúl, y comencé a recordar reuniones o encuentros con ex-coaches, donde en vez de "ver" a un tipo "especial" de personas, me parecía estar viendo a las mismas que veo día a día (ojo, ni mejor, ni peor, solo diferente). Lo que me lleva a preguntar: ¿un budista será Budista solo cuando "está en la práctica" del budismo? O, ¿un militar, será militar solo durante la "práctica" de la milicia? Es como cuando en Brahma Kumaris nos preguntan, "¿ustedes van a ser espirituales son de lunes a jueves entre las 6am y las 9am, y luego el resto del día y el fin de semana no?"

Lo mismo pasa con el Coaching, y sobretodo con el Ontológico: ¿van a hacer la práctica ontológica solo cuando estén haciendo coaching?
O se es Budista, Espiritual, u Ontológico siempre, o no se es no más. Y está bien no serlo. El error, está en el discurso.

En este sentido, me temo que a los coaches les pasa mucho, lo mismo que les pasa a varios católicos, quienes van a misa, y tan solo al salir de la iglesia o en su práctica cotidiana, no irradian ni reflejan ningún valor cristiano, haciendo que la sociedad vea una incoherencia al respecto, y con ello, acarriando a los que sí se viven su catolicismo de verdad.

En el caso de los coaches, ¿qué pasa con su manera de comunicar y expresarse? Específicamente, dónde quedan su Impecabilidad y su Capacidad de no juzgar a priori o de validar las miradas de otros.

Recuerdo un último encuentro de coaches, donde lo que yo llamé el "Anti-Coaching", floreció con fuerza, específicamente cuando varios no validaban la mirada del otro, incluso indicaban literalmente, que lo dicho por el otro no les hacía sentido alguno, juzgando sin fundamento, y prácticamente tratando de implantar su propia mirada, y donde más que un acompañamiento, era un ataque. Luego, cuando puse el tema en la mesa, me salieron con que no estaban dentro de un marco de coaching, que era una conversación "común y corriente"... ... ¡Plop!

¿Dónde queda entonces todo el discurso que enseñan sobre la importancia de ver y vivir la vida desde una nueva mirada, desde una nueva forma de ser, si en la práctica, siguen SIENDO iguales?

En términos universitario, si existiera el ramo "Introducción al Coaching I", lo que primero que se enseña es la Coherencia... ...me parece que varios copiaron en ese ramo, o liza y llanamente, se les olvidó la materia.

domingo, 3 de febrero de 2013

Un gran abrazo querido amigo Raúl

El jueves 24 de enero, mientras nos devolvíamos de la jornada de trabajo con la Fundación Puente por medio de ICF-Chile, mi amiga Illary Quinteros me cuenta del estado de salud en que se encontraba Raúl Herrera, contándome que ya estaba en la clínica Las Condes, probablemente, en sus últimos días...

...no sé porque, pero en ese instante guardé un silencio personal innecesario, creo, y me cubrí con una gran angustia y amargura, sobretodo, porque al día siguiente me iba de vacaciones fuera de Chile...   ...y sospechaba que a la vuelta ya no estaría.

Al llegar ayer sábado a Santiago y revisar mi celular, emails, whatsapps, facebook y twitter, el mayor contenido en todos ellos, eran los avisos de amigos avisándome que Raúl había fallecido el lunes 29.

Mi historia con Raúl es bien reciente y breve en realidad, y no por eso, menos importante. Muy por el contrario, Raúl ha sido para mí, un gran maestro, y quienes me conocen, saben que no soy de "maestros". Fueron casi 3 años de conversaciones, reflexiones y arendizajes; yo era una verdadera esponsa.

Me sentí sumamente honrado cuando en septiembre del 2010, Raúl por Facebook, me envía un mensaje y me indica que le gustaría conocerme, por lo que me invita a que nos encontremos a tomarnos un café. Recibir ese mensaje fue una sorpresa maravillosa; ¡qué un "master" del coaching quisiera conocerme, fue un verdadero regalo de la vida, y ese primer encuentro, vaya que lo sí lo fue!
Luego de varias coordinaciones para coincidir la fecha, hora, y lugar, nos reunimos el miércoles 29 de septiembre en el Starbucks de la calle Callao, el cual posteriormente, se convertiría en nuestro lugar de encuentro.

Estuvimos casi tres horas, donde conversamos de nuestras historias personales, de qué lo habia motivado a él a conocerme y qué me había motivado a mí aceptar su invitación, del Coaching, de Newfield, de las personas y la organizaciones, del Budismo, de Brahma Kumaris, de la Kabbalah, de Carmen Cordero, la importancia de la meditación, de los caballos, de los Juicios y las Expectativas, en fin, de la vida misma. Al finalizar ese primer encuentro, le pregunto, "Raúl, ¿qué hizo que quisieras conocerme?" Su respuesta fue breve y profunda: "Tú tienes mucho que decir..."

Si bien nos reunimos varias veces, esa primera vez fue fantástica, pues me hizo sentir único, y de cierta forma, no sé si Raúl lo compartiría o no, pues nunca salió el tema a colación, para mí fue una relación silenciosa, como yo mismo soy. Y con silenciosa no me refiero a que no habláramos, todo lo contrario, más bien mi sentido apunta a que era nuestra y por ende, generaba un espacio sagrado y cómplice. De hecho, es primera vez que cuento esto abiertamente, solo un par de personas en común, sabían de estas conversaciones entre él y yo.

Raúl, para mí, era un tipo que pudiendo dárselas de Gurú, a mi juicio lo que menos tenía él, era de Gurú. Muy por el contrario, era un tipo generoso, respetuoso, amante sí de la impecabilidad y de la eficiencia, íntegro e integral, y daba un valor especial a las experiencias. Recuerdo que siempre me decía que los mensajes, a igual que los consejos, no tienen ningún sentido, y es más, suelen hacer más mal que bien, y que lo que realmente tiene sentido, son las experiencias personales. Nunca más me he olvidado de eso, del valor de las experiencias personales.

Raúl solía desafiarme, y el primer desafío que me impuso, a partir de una de las conversaciones que tuvimos en ese primer encuentro, fue hablar sobre la Incoherencia de los Coaches, quedando ambos en claro, que mucho de lo que yo pudiese escribir ahí, hablaría mucho de mí mismo, y a la vez, muchos podrían sentirse agredidos por mis palabras, a lo cual él me manifestó que estuviese tranquilo, pues quien se sintiese así, sería más problema de esa persona, y un golpe a su ego, por lo que podría ser una bonita oportunidad de aprendizaje. Y así lo hice, publiqué en este mismo blog, "La Incoherencia de los Coaches", artículo "amado y odiado", y creo que uno de los más comentados en el blog y en mi muro de Facebook, y me llené de emails agresivos hacia mi persona, pero bueno, nada que Raúl y yo no hubiésemos visionado.

Es rara la sensación que siento hoy, imagino que es por la pérdida y el hecho de no haber estado en tu ceremonia de partida, lo que me lleva a la tristeza, y también por otra parte, me aparece la alegría de ver cuánta gente te quería, admiraba, y seguía, Raúl. 

Raúl, muchas gracias por lo que compartiste conmigo y por tus enseñanzas. Por esa hermosa distinción que muy humildemente me contaste que aprendiste de Carmen Codero, que las Emociones se producen en la relaciones. Gracias por intentar conseguirme la beca para ir al retiro de la Kabbalah en EEUU, por tu amor por la vida y por sobretodo, por tu SER estar/siendo. 

Sé que no te gustan los mensajes, y de todos modos, si bien no me dejaste ninguno explícitamente, tú has sido un mensaje en sí mismo para mí, y una inspiración de lo importante que es amar el presente.

Un gran abrazo querido amigo!!!

jueves, 2 de mayo de 2013

Case in Point: Cuando mi propia clase de Liderazgo se volvió un caso de liderazgo fallido



En este blog he escrito mucho sobre liderazgo, cambio y adaptación, y vengo varios años (casi 7 ya) enseñando Liderazgo en distintos diplomados, en cursos cerrados a empresas, y en programas abiertos, donde me baso en el modelo de Ronald Heifetz y Marty Linsky de Harvard, del cual me enamoré, y que para mí, constituye la base y cimiento para cualquier otro programa de liderazgo, pues introduce la parte poco “glamurosa” de lo que implica realmente ejercer liderazgo. En este sentido, Heifetz y Linsky sostienen que Liderazgo no es una cualidad, talento, o característica con la cual algunas personas nacen, sino que muy por el contrario, es una ACTIVIDAD: la actividad de movilizar a la personas y facciones (grupos de interés) en escenarios de incertidumbres, lo que hace que sea una iniciativa difícil y riesgosa, pues muchas veces implica ir contra la corriente, es anti popular pues implica romper el Status Quo y la comodidad de las personas, sacarlas de su zona de confort, implica también desafíar las expectativas de las personas, como también los supuestos que ellas tienen sobre la autoridad de turno, y llevarlos al complejo escenario de cambiar hábitos, conductas y comportamientos. 

Este modelo aporta tres grandes distinciones principales: 

- Liderazgo no es Autoridad: Es una actividad y como tal, es un ejercicio que se ejecuta.

- La diferencia entre Autoridad Formal y Autoridad Informal: A. Formal es un cargo o título otorgado para hacer o cumplir una función establecida y esperada; la A. Informal en cambio se gana y se crea a base de credibilidad y confianza.

- Problemas Técnicos v/s Desafíos Adaptativos: Los PT son los problemas y situaciones para los cuales existe un repertorio de soluciones conocidas y probadas que dan respuesta rápida; los DA son situaciones para los cuales las soluciones técnicas no sirven ni funcionan, y por lo tanto, requieren de adaptación, cambio, y aprendizaje. 

y a mi juicio, 5 grandes distinciones secundarias: 

- Subirse al balcón (leer el ambiente, ver en qué están las personas, etc.)

- Pensar estratégicamente (construir autoridad informal, buscar aliados, mantener a la “oposición” cercana, aceptar pérdidas y bajas, entre otras)

- Orquestar el Conflicto (crear un contexto y ambiente contenedor, distinguir el rol de la persona, controlar la tensión)

- Devolver la tarea (sacarse el trabajo de los hombros y ponerlo donde corresponde, hacer intervenciones cortas y simples)

- Mantenerse quieto (asumir la presión, dejar que los asuntos maduren, y poner foco en la adaptación)

 
Lo más notable de sus clases, es el estilo cómo las imparten…  …todo el rato experiencia, y al cual ellos denominaron Case in Ponit, es decir, hacer de cada clase, un caso en sí misma.

Entonces, como decía, en los casi 7 años que he realizado el curso de Liderazgo, obviamente ya perdí la cuenta de cuantas veces lo he hecho, y siempre con gran acogida y recepción por parte de los alumnos y participantes, y sin embargo, por primera vez, este año me tocó un curso con una audiencia con la cual no logré conectar. La primera clase se llevaron la sorpresa con la que inicio el curso, y engancharon con ella, sin embargo, con el paso de las clases, mi autoridad informal fue en declive total, y tal como se enseña en Harvard, tener el cargo de Autoridad Formal no es suficiente para ejercer liderazgo, cuando con esto, se está queriendo sacar a las personas de su Status Quo.

Al parecer, apliqué soluciones técnicas (todo mi conocimiento sobre el curso más todas las horas anteriores realizadas) ante una situación que se me presentó como un Desafío Adaptativo: hacer que un grupo tan heterogéneo y disperso, con distintas facciones y sin un sentido de propósito común más que asistir a clases por la obligación de tener que cumplir con la asistencia, se abrieran a un espacio nuevo y distinto de aprendizaje, donde lo principal, era desafiar su propia comodidad.

Este curso en sí mismo es un ejercicio de liderazgo: pretende movilizar e inspirar a las personas, y al mismo tiempo es riesgoso pues implica desafiar todos sus supuestos y creencias que ya tenían de lo que ellos entendían por liderazgo, poniéndolos incómodos de vez en cuando, generando dinámicas para las cuales el 75% de los alumnos generaban resistencia, y tal como me dijo una alumna, “no veo hacia dónde vamos”.

Al parecer, no me subí al balcón para ver en qué estaban ellos y desde ahí, poder analizar mejor que acciones tomar, no me hice de los aliados necesarios para movilizar al resto, consiguiendo con ello, una gran facción evasora. Solté la tensión en vez de haberla mantenido, cayendo en el populismo de lo que se espera de la autoridad, y al hacer una innovación en cómo hacer las clases, que al parecer, provocó el resultado opuesto a lo que esperaba conseguir.

En resumen, lo que lo hizo fallido fue:
- Mi autoridad formal como profesor no fue suficiente para movilizar y sacar a los alumnos del Status Quo.
- En el mismo sentido, no me hice de Autoridad Informal suficiente para movilizar al curso.
- Mis subidas al balcón fueron pocas y cortas.
- No me hice de aliados que me ayudaran en tan "riesgosa y difícil" tarea.
- Si bien vi a la oposición, esta al estar dividida en tantas facciones, no leí las diferencias y expectativas de cada una.
- Solté la tensión muy pronto, cuando supuse que habían "encarnado" la idea y objetivo, al mezclar liderazgo con coaching (esa fue la innovación; antes terminaba con un tema, y luego seguía con el otro).
- Comencé a responder a sus expectativas en vez de desafiarlas, lo cual generó cierta incoherencia con el modelo.
- Si bien les "devolvía la tarea", no veían su responsabilidad en aquello, y reaccionaban solo ante la presión, por ejemplo, que la clase terminaría más tarde.
- Y lo más importante, fui preso y víctima de mis éxitos anteriores, aplicando soluciones técnicas, a una situación que se me presentó como adaptativa para mí; tal cual a los ejemplos de liderazgo fallido que muestro en clases.

Y como siempre, me queda el aprendizaje y el recordatorio que ejercer liderazgo es RIESGOSO, y a la primera persona a quien le "cortarán la cabeza", será a quien se atreva a ir contra la corriente y que desafíe supuestos y expectativas, si los resultados no se dan.

Aun me queda todo mayo para revertir de la situación…   ...tremendo desafío para mí, pues mi propia clase de Liderazgo, se ha vuelto un caso de liderazgo fallido; todo un Case in Point.