
Ayer tuve la fortuna de conocer en persona a Raúl Herrera Labarca, connotado y respetado Coach, con quien estuvimos conversando sobre algunos temas en particular, y entre ellos claro, sobre Coaching.
Ambos tenemos la aprehensión que las escuelas están "sacando" al mercado coaches muy "lights", con ciertas distinciones importantes como las ontológicas, pero con nulas distinciones organizacionales y empresariales, que es donde más se está demandando esta práctica, y sin distinciones reales sobre espiritualidad. Y más importante aun, sin que estos nuevos coaches lleven o pongan en práctica en su vida diaria, las distinciones que les enseñaron, haciendo que las personas y las empresas, vean esta inconsistencia o incoherencia.
Finalmente, y en la misma línea, hablábamos de si la práctica del Coaching es una profesión o no, a lo cual yo le indiqué para mí al menos, más que una profesión, es un estilo de comunicarse en la vida, que se pone al servicio. Y, la distinción "en la vida" no es menor, porque no es que se tenga que encasillar al Coaching en la mera práctica, sino que incorporarlo en la forma de vivir. El coaching es un ejercicio de liderazgo, un desafiar y movilizar constante, y que nace del autoliderazgo, lo que implica estar desafiándose y movilizándose a sí mismo permanentemente.
Al ir escribiendo, se me ocurren un montón de temas de qué hablar, sin embargo en esta oportunidad, contaré que de vuelta a mi casa, me fui reflexionando sobre lo conversado con Raúl, y comencé a recordar reuniones o encuentros con ex-coaches, donde en vez de "ver" a un tipo "especial" de personas, me parecía estar viendo a las mismas que veo día a día (ojo, ni mejor, ni peor, solo diferente). Lo que me lleva a preguntar: ¿un budista será Budista solo cuando "está en la práctica" del budismo? O, ¿un militar, será militar solo durante la "práctica" de la milicia? Es como cuando en Brahma Kumaris nos preguntan, "¿ustedes van a ser espirituales son de lunes a jueves entre las 6am y las 9am, y luego el resto del día y el fin de semana no?"
Lo mismo pasa con el Coaching, y sobretodo con el Ontológico: ¿van a hacer la práctica ontológica solo cuando estén haciendo coaching?
O se es Budista, Espiritual, u Ontológico siempre, o no se es no más. Y está bien no serlo. El error, está en el discurso.
En este sentido, me temo que a los coaches les pasa mucho, lo mismo que les pasa a varios católicos, quienes van a misa, y tan solo al salir de la iglesia o en su práctica cotidiana, no irradian ni reflejan ningún valor cristiano, haciendo que la sociedad vea una incoherencia al respecto, y con ello, acarriando a los que sí se viven su catolicismo de verdad.
En el caso de los coaches, ¿qué pasa con su manera de comunicar y expresarse? Específicamente, dónde quedan su Impecabilidad y su Capacidad de no juzgar a priori o de validar las miradas de otros.
Recuerdo un último encuentro de coaches, donde lo que yo llamé el "Anti-Coaching", floreció con fuerza, específicamente cuando varios no validaban la mirada del otro, incluso indicaban literalmente, que lo dicho por el otro no les hacía sentido alguno, juzgando sin fundamento, y prácticamente tratando de implantar su propia mirada, y donde más que un acompañamiento, era un ataque. Luego, cuando puse el tema en la mesa, me salieron con que no estaban dentro de un marco de coaching, que era una conversación "común y corriente"... ... ¡Plop!
¿Dónde queda entonces todo el discurso que enseñan sobre la importancia de ver y vivir la vida desde una nueva mirada, desde una nueva forma de ser, si en la práctica, siguen SIENDO iguales?
En términos universitario, si existiera el ramo "Introducción al Coaching I", lo que primero que se enseña es la Coherencia... ...me parece que varios copiaron en ese ramo, o liza y llanamente, se les olvidó la materia.


