Frases

“No se cambian las cosas combatiendo la realidad actual. Para cambiar algo, es necesario crear un nuevo modelo, uno distinto que haga que el actual modelo quede obsoleto".

Richard Buckminster Fuller

jueves, 7 de julio de 2016

Creando organizaciones auténticas: dejando ser a las personas ellas mismas.

1. En su lugar de trabajo, reiteradamente se le dice a un joven y talentoso diseñador de productos, con una perspectiva inusual y habilidades extraordinarias para la creación de conceptos, que sus ideas son muy poco convencionales y que por lo tanto debería regirse al programa ya establecido por la compañía. Él, entonces, aburrido y francamente desmotivado, pone su esfuerzo en buscar otras oportunidades labores.

2. Un gerente de nivel medio, ambicioso e inteligente, siente una creciente frustración por la mala comunicación de una estrategia señalada por su jefe y otros líderes de la empresa, preguntándose: ¿cómo puedo gestionar de forma eficaz a mi gente, si ni yo sé, ni tengo claro lo que realmente está pasando en la empresa?

3. Una experimentada ejecutiva de marketing del mundo retail, anhela fuertemente por un mayor sentido de propósito y significado en su trabajo, y se pregunta si será posible encontrarlo en su actual trabajo.

¿Te suenan conocidos este tipo de casos e historias? ¿Conoces alguno cercano en tu propio lugar de trabajo? ¿Tal vez tú mismo(a) lo has experimentado de alguna forma? ¿Cómo se siente?

Se suele pensar que dado el éxito que acostumbran tener las organizaciones con culturas "fuertes" y de alto rendimiento, da lo mismo si las personas que trabajan ahí, encajen o no, o si están comprometidas, o no en y con la empresa, pues de todos modos, se estarían consiguiendo los resultados deseados.

Sin embargo, el paradigma está cambiando. Las organizaciones ya no tienen todas las cartas bajo su control, y ya no pueden dictar todas las reglas. Por el contrario, se están dando cuenta cada vez más, que deben adaptarse a las necesidades y deseos de las personas a las cuales sí  les gustaría ser parte de dichas empresas.
De este modo, sostener el alto rendimiento, hoy implica y requiere, nada más ni nada menos, de una reinvención de los patrones y procesos habituales dentro de las organizaciones. Una reinvención del convivir organizacional.

Luego, ¿cuáles deberían ser los patrones y procesos adecuados para generar esto?

Imagina que has sido desafiado a diseñar la mejor organización del mundo en la cual trabajar. Una organización que va a ser un imán para atraer y retener el talento, un lugar que llevaría a cabo sistemáticamente lo mejor en su gente y de la propia empresa. Un lugar en el cual no hay miedo a equivocarse, y de hecho el error es bienvenido y absolutamente permitido. Un lugar de trabajo donde cada persona puede ser sí misma.
 ¿Cómo sería esa empresa? ¿Cómo se podría construir y sostener?

Más allá de las posibles respuestas que tengas, pareciera que diseñar y crear este tipo de organizaciones, se está volviendo una necesidad urgente, pues si las empresas esperan atraer y retener a las personas más talentosas, y generar compromiso e involucramiento genuinos, estas organizaciones tendrían que comenzar a construir mejores lugares para trabajar, y que a la vez fuesen  más satisfactorio. Una buena herramienta para esto sería  que se preguntarán constantemente, ¿para qué y por qué alguien querría trabajar aquí?

Y, ¿cómo se construye el mejor lugar de trabajo en la Tierra?
Un bueno inicio, creo que sería partiendo por crear organizaciones auténticas, cuya consigna principal podría ser: "Dejamos ser a las personas ellas mismas".

jueves, 23 de junio de 2016

EL PODER DEL COACHING, MIRARSE A TRAVES DE UN ESPEJO

EL PODER DEL COACHING, MIRARSE A TRAVES DE UN ESPEJO

(Mensaje de un grupo de alumnos, a su profesor)


“Reír es arriesgarse a parecer un loco. Sollozar es arriesgarse a parecer sentimental. Tenderle la mano a otro es correr el riesgo de comprometerse. Exponer tus ideas y tus sueños ante los demás, es arriesgarte a perderlos. Amar es arriesgarse a no ser correspondido. Vivir es arriesgarse a morir. Creer es arriesgarse a fracasar. Pero debemos arriesgarnos, porque el mayor peligro en la vida es no arriesgar nada. Quienes no arriesgan nada no hacen nada, no tienen nada, no son nada. Tal vez eviten el sufrimiento y el dolor, pero no pueden aprender, sentir, crecer, amar ni vivir. Son esclavos encadenados a sus actitudes; han perdido el derecho a la libertad. Sólo quien arriesga es libre” 
Nancy O´Connor.


Plasmar en algunas líneas el proceso que hemos vivido, es muy difícil. Primero todos nosotros empezamos este desafío por distintas razones, como crecimiento personal, como oportunidad laboral y otros intentando encontrar el camino al cuál queremos ir; pero por distintas que sean dichas razones, si pudiéramos resumir en una frase el significado para nosotros de este curso, sin duda alguna, ha sido un proceso Potente y Transformador.

Este proceso nos ha permitido, de alguna forma, vivir la experiencia del coaching desde la perspectiva del coachee, ya que elevamos nuestra conciencia y asumimos la responsabilidad de nuestros pensamientos y acciones.

Elevar nuestra conciencia y asumir la responsabilidad, nos ha llevado a lugares escondidos en nuestro interior y por sobre todo a hacernos cargo de nuestras vida y así entender que nuestro presente, es única y exclusivamente responsabilidad de nuestras propias decisiones, de ser víctimas o protagonistas de nuestra historia, de hablar y decidir, siempre por mí.

Todo esto nos generó una incertidumbre que nos ha permitido saltar desde la zona de confort, a la zona de aprendizaje, fijando nuevas metas y aceptando el desafío de seguir en este proceso de autoconocimiento, para avanzar y liberarnos de los prejuicios.

Entender el sentido de la confianza como la predisposición para coordinar acciones con otros, fue un enorme cambio de mirada, y desde ahí, nuestro mayor desafío como grupo; primero, porque tuvimos que dejarnos llevar durante el proceso, confiar en otros, abrirnos a otros y ser sinceros con nosotros mismos; entendimos el poder del leguaje y la necesidad de darle valor a nuestras palabras, y como esto a su vez, es fuente de creación o destrucción de confianza.

Vivenciar este primer módulo del diplomado ha sido de gran valor para cada uno de nosotros, hoy día sentimos que, aunque contamos con los mismos ojos, podemos ver de manera diferente. Como expresamos anteriormente, nuestro mayor aprendizaje estuvo desde la postura de Coachee, y nunca imaginamos que desde la primera clase, cuyo inicio fue un verdadero “Golpe a la Cátedra” (fuera de lo convencional), con ese momento de silencio que para todos fue una sorpresa, incómoda para la mayoría y de enojo para otros, siendo en sí mismo el primer aprendizaje que tuvimos y que nos hizo darnos cuenta que no sería un curso igual a otros, haciéndonos encontrar el aprendizaje en nosotros mimos, aprendiéndonos a ver de adentro hacia afuera.

Si nos preguntaran a que asemejamos el Coaching, quizás lo asimilaríamos con un espejo, un espejo a través del cual pudimos irnos descubriendo. Un espejo poderoso que nos permitió ver pensamientos, sentimientos, actitudes, miedos, habilidades, anhelos, que antes nos eran ocultos. A través de este espejo entendimos que el potencial que necesitamos para ser felices y vivir en libertad se encuentra en nosotros mismos.

Estar frente a este espejo y aprender a valorar el silencio en medio la incertidumbre, nos ayudó a escuchar esa voz que grita desde nuestro interior, esa alma libre que sin querer, o queriendo en muchos casos, hemos encarcelado con nuestros juicios y temores.

Tener la valiosa oportunidad de mirarse en este espejo, es tener la oportunidad de entender que aunque nuestro pasado no lo podemos cambiar, hoy sí lo podemos reinterpretarlo, y desde ahí, aumentar nuestras posibilidades.

El Coaching es ese espejo, en donde se refleja al Protagonista de una poderosa historia. Frente a él no hay nada más que importe, el espejo refleja aquel que puede hacerse cargo de su vida, a aquel, que frente una dificultad es capaz de salir de su zona de confort y ver más allá de lo evidente.

Nuestra experiencia en este primer módulo, fue como una linda cita, una buena película, una deliciosa comida, unas divertidas vacaciones, que uno no quiere que terminen, razón por la cual dedicamos estas últimas líneas para agradecer a Rodrigo Silva, nuestro profesor, quien fue la persona que sostuvo ese espejo para que nosotros pudiéramos vernos: ¡gracias por dejarnos vivencia el poder transformador de las preguntas, por enseñarnos a valorar los procesos y no solo los resultados; por confiar en que nosotros contábamos con los recursos necesario para el aprendizaje adaptativo que cada persona experimenta!


Nuestro desafío hoy: seguir mirándonos cada día a través de este espejo, ser cada día más conscientes y responsables de nuestra vida, y a lo largo de ella misma, ser el apoyo que sostiene ese espejo para que otros puedas mirarse y ser transformados igualmente.

miércoles, 22 de junio de 2016

La Confianza Fascina

Parece que casi todos los días hay una historia en las noticias que ilustra el quiebre cada vez mayor de confianza en este país. Hemos perdido la confianza en nuestros gobiernos, instituciones, el sistema judicial, escuelas, bancos, empresas, incluso nuestras iglesias.

En esencia, hemos perdido la confianza en los líderes de esas organizaciones.

Un ambiente carente de confianza fomenta el comportamiento defensivo, sospechoso, insular y temeroso, que agota la energía de una organización y destruye la creatividad. La falta de confianza impone una carga más alta de monitoreo, control y costos legales. Esto hace que las empresas respondan lenta e indiferente. Se siembra la semilla para la eventual destrucción de la organización.

La creación de confianza requiere de una comunicación, auténtica constante. La comunicación no se trata sólo de palabras, sino también se basa en acciones. En cada acción se comunica algo a las personas dentro de una organización. Demasiadas empresas dicen una cosa y hacen otra, lo que crea profundo cinismo entre su gente a través del tiempo.

Para conseguir la confianza, quienes lideran,  tienen que dar libremente. Los líderes deben empezar por confiar en su gente, y permitirles que usen su propio juicio y seguir sus propios instintos en lugar de controlar con gran número de reglamentos y normas. Las empresas de alto confianza se construyen en el respeto y el cuidado, no el miedo y la ansiedad. Las empresas cuya base es la confianza, consiguen que emerja el agradecimiento como estado emocional: las persona agradecen sincera y genuinamente el poder estar y pertenecer a una organización como esa. Desde la confianza y el agradecimiento, la gente se encarga de cuidar dicho contexto y entorno laboral, generando un círculo virtuoso expansivo de potencial y desarrollo, no solo profesional, sino humano.

¡Confiar fascina!