Frases

“No se cambian las cosas combatiendo la realidad actual. Para cambiar algo, es necesario crear un nuevo modelo, uno distinto que haga que el actual modelo quede obsoleto".

Richard Buckminster Fuller

lunes, 25 de febrero de 2013

Vivir desde el Compromiso v/s Vivir desde la Circunstancia

Hace tiempo que quería escribir sobre esta hermosa distinción, y sin embargo, por una parte,  "algo" pasaba que dejaba de lado el hacerlo, y por otra parte, pensaba mucho en cómo mostrar la distinción de forma clara y explicativa, y como siempre, sin ponerla como una verdad, sino como una mirada más que podría ser útil a quien así lo estimase.

Y bueno, aquí estoy, y al leer el primer párrafo, yo mismo puedo ver aparecer la distinción.

Vamos por parte. Primero, "Vivir desde la Circunstacia", no es ni mejor, ni peor que hacerlo desde el compromiso o la promesa, es tan solo una forma distinta de pararse frente a la vida, que de cierta manera, es cómo vivir bajo un piloto automático y una serie de supuestos. Por ejemplo, en una relación de pareja, se es fiel porque así se supone que debe ser, por lo que en la práctica la relación se sostiene a partir de un "deber ser", es decir, desde una norma o supuesto. Lo mismo en el caso de un profesional que es contratado para desempeñar alguna función para la empresa para la cual brindará sus servicios. Desde la circunstancia, el profesional va a trabajar de lunes a viernes de 09:00 a 18:00, hace lo que tiene que hacer, y se desenvuelve a partir de los deberías y supuestos que esa relación contractual implica. Lo mismo por parte de la empresa, que entrega al profesional las condiciones para que éste haga su trabajo y a fin de mes, le pague su salario pactado. Un caso más, un profesor que es contratado para hacer una clase, él/ella prepara la clase, asiste puntualmente, da la cátedra, toma pruebas y exámenes, evalúa y corrige, para finalmente cobrar sus honorarios, es decir, actúa a partir de los supuestos de su cargo y la relación para con la institución que que lo contrató. Y de la misma forma, podríamos usar mucho otros ejemplos.

En segundo lugar, está el "Vivir desde la Promesa o el Compromiso", que como ya dije, no es, ni mejor, ni peor, y a mí juicio sí, es más profundo y poderoso que vivir desde la circunstancia, pues desde este espacio, la persona no se desenvuelve de los meros supuestos, deberes, y deberías, sino que pone su SER en lo que hace. Así, tomando los ejemplos anteriores, en el caso de la relación de pareja, él o ella pone su SER al servicio de la relación, no se es fiel meramente porque así debería ser, sino que se es fiel por el compromiso de poner su SER para que esto sea así, y en el caso que las circunstancias brindaran la posibilidad que ocurriese una infidelidad, al estar viviendo desde el compromiso, está opción tiene muchísimas menos probabilidades de ocurrencia. En el ejemplo del profesor, cuando él vive la relación con la institución y los alumnos desde el compromiso, no solo cumple con se puntual, impartir las materias acordadas, tomar exámens y corregirlos después, sino que pone su SER en favor del aprendizaje de los alumnos. Desde la circunstancia el podría decir: "yo cumplí con mi parte, ahora, si los alumnos no aprenden, no es mi problema". En cambio desde el compromiso, el se ocupa y responsabiliza por el aprendizaje de sus alumnos.
Y tomando el caso de la empresa y el profesional, si tomamos el punto de vista la empresa, si ésta solo operara desde el compromiso, al momento de un atraso en el pago de los salarios, buscaría excusas y daría nuevas fechas de pago, en cambio, si operara desde le compromiso, pondría su SER en pos del bienestar de sus colaboradores.

Así, volviendo al párrafo anterior, vi aparecer la distinción, pues al dejar que "algo" pasara que hacía que atrasara el escribir esto, me vi viviendo desde la circunstancia, y por otra parte, el buscar la forma de explicar bien la distinción, lo veo viviendo desde el compromiso.


En resumen, "Vivir desde las Circunstancias", es un conjunto de experiencias.
"Vivir desde el Compromiso o la Promesa", es un Estado de SER

La pregunta final es, ¿desde donde estás viviendo tus ámbitos y relaciones, desde la Promesa o desde las circunstancias?

domingo, 3 de febrero de 2013

Un gran abrazo querido amigo Raúl

El jueves 24 de enero, mientras nos devolvíamos de la jornada de trabajo con la Fundación Puente por medio de ICF-Chile, mi amiga Illary Quinteros me cuenta del estado de salud en que se encontraba Raúl Herrera, contándome que ya estaba en la clínica Las Condes, probablemente, en sus últimos días...

...no sé porque, pero en ese instante guardé un silencio personal innecesario, creo, y me cubrí con una gran angustia y amargura, sobretodo, porque al día siguiente me iba de vacaciones fuera de Chile...   ...y sospechaba que a la vuelta ya no estaría.

Al llegar ayer sábado a Santiago y revisar mi celular, emails, whatsapps, facebook y twitter, el mayor contenido en todos ellos, eran los avisos de amigos avisándome que Raúl había fallecido el lunes 29.

Mi historia con Raúl es bien reciente y breve en realidad, y no por eso, menos importante. Muy por el contrario, Raúl ha sido para mí, un gran maestro, y quienes me conocen, saben que no soy de "maestros". Fueron casi 3 años de conversaciones, reflexiones y arendizajes; yo era una verdadera esponsa.

Me sentí sumamente honrado cuando en septiembre del 2010, Raúl por Facebook, me envía un mensaje y me indica que le gustaría conocerme, por lo que me invita a que nos encontremos a tomarnos un café. Recibir ese mensaje fue una sorpresa maravillosa; ¡qué un "master" del coaching quisiera conocerme, fue un verdadero regalo de la vida, y ese primer encuentro, vaya que lo sí lo fue!
Luego de varias coordinaciones para coincidir la fecha, hora, y lugar, nos reunimos el miércoles 29 de septiembre en el Starbucks de la calle Callao, el cual posteriormente, se convertiría en nuestro lugar de encuentro.

Estuvimos casi tres horas, donde conversamos de nuestras historias personales, de qué lo habia motivado a él a conocerme y qué me había motivado a mí aceptar su invitación, del Coaching, de Newfield, de las personas y la organizaciones, del Budismo, de Brahma Kumaris, de la Kabbalah, de Carmen Cordero, la importancia de la meditación, de los caballos, de los Juicios y las Expectativas, en fin, de la vida misma. Al finalizar ese primer encuentro, le pregunto, "Raúl, ¿qué hizo que quisieras conocerme?" Su respuesta fue breve y profunda: "Tú tienes mucho que decir..."

Si bien nos reunimos varias veces, esa primera vez fue fantástica, pues me hizo sentir único, y de cierta forma, no sé si Raúl lo compartiría o no, pues nunca salió el tema a colación, para mí fue una relación silenciosa, como yo mismo soy. Y con silenciosa no me refiero a que no habláramos, todo lo contrario, más bien mi sentido apunta a que era nuestra y por ende, generaba un espacio sagrado y cómplice. De hecho, es primera vez que cuento esto abiertamente, solo un par de personas en común, sabían de estas conversaciones entre él y yo.

Raúl, para mí, era un tipo que pudiendo dárselas de Gurú, a mi juicio lo que menos tenía él, era de Gurú. Muy por el contrario, era un tipo generoso, respetuoso, amante sí de la impecabilidad y de la eficiencia, íntegro e integral, y daba un valor especial a las experiencias. Recuerdo que siempre me decía que los mensajes, a igual que los consejos, no tienen ningún sentido, y es más, suelen hacer más mal que bien, y que lo que realmente tiene sentido, son las experiencias personales. Nunca más me he olvidado de eso, del valor de las experiencias personales.

Raúl solía desafiarme, y el primer desafío que me impuso, a partir de una de las conversaciones que tuvimos en ese primer encuentro, fue hablar sobre la Incoherencia de los Coaches, quedando ambos en claro, que mucho de lo que yo pudiese escribir ahí, hablaría mucho de mí mismo, y a la vez, muchos podrían sentirse agredidos por mis palabras, a lo cual él me manifestó que estuviese tranquilo, pues quien se sintiese así, sería más problema de esa persona, y un golpe a su ego, por lo que podría ser una bonita oportunidad de aprendizaje. Y así lo hice, publiqué en este mismo blog, "La Incoherencia de los Coaches", artículo "amado y odiado", y creo que uno de los más comentados en el blog y en mi muro de Facebook, y me llené de emails agresivos hacia mi persona, pero bueno, nada que Raúl y yo no hubiésemos visionado.

Es rara la sensación que siento hoy, imagino que es por la pérdida y el hecho de no haber estado en tu ceremonia de partida, lo que me lleva a la tristeza, y también por otra parte, me aparece la alegría de ver cuánta gente te quería, admiraba, y seguía, Raúl. 

Raúl, muchas gracias por lo que compartiste conmigo y por tus enseñanzas. Por esa hermosa distinción que muy humildemente me contaste que aprendiste de Carmen Codero, que las Emociones se producen en la relaciones. Gracias por intentar conseguirme la beca para ir al retiro de la Kabbalah en EEUU, por tu amor por la vida y por sobretodo, por tu SER estar/siendo. 

Sé que no te gustan los mensajes, y de todos modos, si bien no me dejaste ninguno explícitamente, tú has sido un mensaje en sí mismo para mí, y una inspiración de lo importante que es amar el presente.

Un gran abrazo querido amigo!!!

jueves, 3 de enero de 2013

Coaching Deportivo: "Coach" v/s "coach"

Cuando personas como Pedro Carcuro llaman "Coach" a los DT de los equipos de futbol, le hacen un flaco favor a los Coaches Deportivos, pues un DT en esencia, no es un Coach, sino, tal como su cargo lo indica, es un Técnico. Ahora, si pudieran tener distinciones y competencias de Coaching, sería fantástico... ....lamentablemente no es así.

Por ejemplo, un DT le diría al jugador que patea los penales, "pégale así o asá a la pelota, dispara al centro, corre rápido, espera que el arquero se tire, etc", puras ordenes o indicaciones técnicas, o le haría preguntas cerradas tales cómo, ¿estás mirando al arquero, por qué no estás mirando al arquero, te sientes seguro, estás nervioso, quieres hacerlo? 

Un Coach Deportivo en cambio, le haría preguntas que lo llevasen a reflexionar, hacerse consciente, a poner atención y en observarse y observar el entorno, tales como: ¿A qué distancia se encuentra el arquero de ti, cómo sueles sentirte antes de patear un penal, en qué parte de tu cuerpo sientes eso, dónde sueles poner el foco, en la meta, la pelota o el arquero?

Y en el fondo, no es culpa de Carcuro, pues tratando de verse sofisticado frente a la audiencia televisa, utiliza el término ampliamente usado en EEUU, cuando se refieren al encargado de dirigir al equipo, pero en el fondo, son entrenadores, no Coaches; son un “coach”, no un “Coach”.

Robert Dilts, en su libro “Coaching: herramientas para el cambio”, deja esta distinción muy clara, refiriéndose al “coaching” como un ejercicio o práctica de entrenamiento, y al “Coaching”, como una práctica o ejercicio de llevar al “coachedado” a un lugar de atención y conciencia distinto, donde la persona se hace responsable y no dependiente.

Dado lo anterior, sería ideal que los DT del fútbol chileno, y los entrenadores de cada disciplina deportiva del país, tuviesen la capacidad, competencias, distinciones, habilidades, y conocimientos de no solo ser un “coach”, sino un “Coach”.

Hay una anécdota fantástica en la NBA de EEUU. En 1994, en las semifinales de la Conferencia Este de la NBA, los Chicago Bulls perdieron ante los New York Nicks en sus dos primeros partidos. Los Bulls querían demostrar que eran mucho más que un equipo con una gran estrella y que podían ganar sin Michael Jordan, que se había retirado a finales de la temporada anterior.

En el tercer partido, cuando quedaban menos de dos segundos para el final, iban empatados a 102, los Bulls tenían el balón y aprovecharon un descanso para planificar el último lanzamiento. El entrenador (“coach”), Phil Jackson, ordenó a Scottie Pippen, estrella del equipo tras la retirada de Jordan, que pasara el balón a Toni Kukoc para que éste realizara el último lanzamiento. Cuando el partido estaba a punto de finalizar, Jackson vio a Pippen sentado en el extremo opuesto del banquillo. Jackson le preguntó si entraba o salía. “Salgo”, dijo Pippen, disgustado por no ser él quien iba a efectuar el último lanzamiento. Sin embargo, con sólo cuatro jugadores en la cancha, Jackson pidió rápidamente otro descanso y sustituyó a Pippen por Pete Myers, un reserva que realizaba pases excelentes. Myers efectuó un pase perfecto a Kukoc, que giró sobre sí mismo y encestó un lanzamiento milagroso con el que ganaron el partido.

Entonces, los Bulls volvieron a los vestuarios algo decepcionados por el acto de insubordinación de Pippen.
Jackson recuerda que, cuando entró, todos estaban en silencio y no sabía qué hacer: ¿debía castigar a Pippen?, ¿pedirle que se disculpara?, ¿fingir que aquello nunca había ocurrido? Todas las miradas estaban fijas en él. Jackson miró a los ojos a cada uno de los jugadores y dijo: “Lo que ha ocurrido nos ha hecho daño. Ahora deben resolverlo”.

Jackson sabía que, si tomaba medidas para resolver esa crisis, convertiría el comportamiento de Pippen en una cuestión entre entrenador y jugador. Sin embargo, comprendió que, en el fondo, el incidente ponía de relieve un problema más profundo: ¿qué eran los Chicago Bulls sin Michael Jordan? No se trataba de quién iba a sustituir a Jordan, porque nadie iba a hacerlo; se trataba de si los jugadores podían cohesionarse en un equipo en el que nadie dominara y todos estuvieran dispuestos a hacer lo que fuera para ayudar. Era un problema de los jugadores, no suyo, y sólo ellos podían resolverlo. No importaba lo que decidieran en ese momento, lo que importaba era que fueran ellos y no Jackson quienes tomaran la decisión. A continuación, hubo una discusión liderada por un acalorado Bill Cartwright, uno de los veteranos del equipo. Jackson estaba convencido de que esa discusión unió más al equipo.

Para mí, el Coaching es un espacio de aprendizaje que lleva a la persona o a un equipo, a desarrollar la concentración, la atención y la observación, por medio de preguntas y/o acciones que promueven eso.
 
Ojalá en el deporte chileno tengamos más “Coaches” y no solo “coaches”.