Frases

“No se cambian las cosas combatiendo la realidad actual. Para cambiar algo, es necesario crear un nuevo modelo, uno distinto que haga que el actual modelo quede obsoleto".

Richard Buckminster Fuller

viernes, 1 de julio de 2011

Coaching y el Estado Emocional de la Espiritualidad y el Paraíso

En mi actividad como coach profesional, ya sea para ejercer coaching personal, ejecutivo, y/o  de equipos, hay una matriz que personalmente me ha servido mucho para instalar la importancia de observar los estados emocionales o de ánimo al interior de la persona, del ejecutivo, o de los equipos. Matriz denominada por Rafael Echeverría, como de “Estados Emocionales o de Ánimo Básicos”:


 En términos prácticos, lo que muestra Echeverría, es que dependiendo del juicio que cada persona o equipo le den a un hecho en particular (facticidad o posibilidad), junto con la actitud a tomar (oposición o aceptación), determinarán el estado de ánimo en el que se encuentran.
La clave y la importancia de identificar el estado emocional, es que éste dará cierta explicación sobre el hecho, lo que obviamente implicará en cierta decisión para ejecutar la consecuente acción, la cual finalmente, llevará a conseguir cierto resultado. Y un resultado, a partir de un estado de ánimo basado en la Resignación, es muy distinto a uno que nace desde las Ganas.
Así, cada estado de ánimo nos hace ver las circunstancias, las situaciones, e incluso la vida, de una manera muy diferente. Esto está directamente relacionado con la distinción entre “Fenómeno y Explicación”: la situación o el hecho puntual, son el fenómeno; la interpretación que se da a partir del estado de ánimo sobre el fenómeno, es la explicación; y cada explicación, lleva a tomar una decisión congruente con ella, y como ya lo señalé anteriormente, termina en cierto resultado.
Una vez, también escuché decir a Echeverría que el juicio de “no puede cambiar” se asocia a hechos del pasado, y que el de “sí puede cambiar”, al futuro, y que quienes se quedan “pegados” en el pasado, o quienes ven que las cosas pueden cambiar en el futuro, pero no lo ven posible por “x” motivos, quedan sumergidos en el sufrimiento.
Sin embargo, mi objetivo no es hablar sobre esta matriz, sino mostrar el desarrollo al que llegué a partir de ella, dada mi experiencia ejerciendo Coaching, junto con el camino espiritual que vengo desarrollando hace varios años, más mi experiencia como estudiante en la Universidad Espiritual Brahma Kumaris. 

Así, cree la matriz que he denominado: “Estado Emocional de la Espiritualidad y Paraíso”


Mi experiencia me ha demostrado, que la forma más eficiente para que una persona, un ejecutivo (quien en sí es por sobretodo una persona), un equipo, o una organización, más que cambiar, se transformen, es vivir desde la Confianza.

En este sentido, quienes me conocen directamente, o quienes han trabajado conmigo, saben que mi “Para qué” en la vida, es cambiar el estado emocional en el que vivimos: del Miedo, que nos lleva al Control, al la Confianza, que nace de la Gratitud, pues estoy convencido, con un 100% de certeza, que si viviéramos en la Confianza y la Gratitud, estaríamos en el Paraíso Terrenal.
Y por Paraíso me refiero a ese “lugar” donde más que hacer, Somos. Donde, no vivimos preocupados del futuro, ni menos nos quedamos apegados al pasado, pues entendemos que lo único que tenemos, es el Presente, viviendo desde la Gratitud, y por ende, permitiendo vivir en una gran Confianza: motor principal para coordinar acciones.

Y por Espiritualidad, me refiero al estilo de vida que me conecta permanentemente con mi SER, con mi Verdadera Identidad: Un Ser de Energíay Luz que en esencia, ya es Paz y Felicidad, y que entiende que está experimentando una experiencia terrenal.

Entonces, con todos los antecedentes anteriores, ¿cómo llegué a esta matriz?   

Por una parte, simplemente porque me di cuenta que las personas vivimos, o en el Pasado, o en el Futuro, “bypassiando” continuamente al Presente, básicamente, porque nos aferramos a lo conocido, a lo que ya sabemos, no nos permitimos cometer errores, porque se nos castiga, matando con eso la creatividad y la innovación. Además, no soltamos las historias tristes que nos hacen girar en el círculo vicioso del resentimiento, e incluso nos apegamos a los momentos  alegres del pasado soliendo decir, “todo tiempo pasado fue mejor”, creando un sufrimiento paralizador grave.

Además, tratamos de diseñar el futuro a partir de lo realizado en el pasado, esperando obtener resultados diferentes haciendo lo mismo, o sumergidos en una resignación profunda, solemos preguntar, “para qué vamos a cambiar, si siempre lo hemos hecho así”, cerrando cualquier posibilidad de mejorar, innovar, o crear, y nunca estamos AQUÍ y AHORA, en el Presente.

En ambos casos, para mí, la Emocionalidad subyacente principal bajo el Resentimiento y la Resignación, es el Miedo, el cual nos lleva a querer controlarlo todo.

Por otra parte, cuando en las sesiones de Coaching hago la pregunta, “¿Quién eres?”, suelo recibir como respuesta: “Soy esposo(a), padre, madre, ingeniero, gerente, hermano(a) mayor,  soy el presidente del club social del cual soy socio, soy muy deportista, músico, amigo(a), amante, etc.

Si se dan cuenta, solo se ha indicado lo que se hace, o los roles que se ejercen, y en ningún momento, se indica quien realmente se ES, ni cuál es su esencia como SER, sino por el contrario, crean un sinfín de falsas identidades en la cuales las personas se “pierden”.

Es aquí donde entra la Espiritualidad; como ya dije, la que nos lleva a conectarnos con nuestra Verdadera Identidad, y que al parecer, hemos olvidado, lo que nos hace creer que “somos” los distintos roles terrenales que adoptamos.

Así entonces, a la matriz original de Echeverría, agregué tres columnas externas, una columna interna, y una fila más.

La Fila incorporada, representa el Tiempo, donde conecto lo dicho por Echeverría, donde el juicio de facticidad estaría asociado al pasado, y el de posibilidad, al futuro, agregando también, al Presente, que también me permite asociarlo con la Columna Interior incorporada “Confianza”.

Las flechas que apuntan hacia el Resentimiento y la Resignación, simbolizan el alejamiento o la falta de Confianza cuando se está en alguno de esos estados, donde establezco que la emocionalidad subyacente en ambos, es el Miedo.  Y, por el contrario, las flechas que apuntan hacia la Confianza, representan el acercamiento o existencia de la Confianza, tanto en los estados de Paz, como de Determinación (Ganas/Ambición), cuya emocionalidad subyacente es la Gratitud.

La primera Columna Exterior, de derecha a izquierda, representa el Rol o Papel que toma una persona cuando está en alguno de los estados emocionales básicos, donde determino que tanto quienes viven en el Resentimiento o la Resignación, adoptan el Rol de Víctimas, o en términos del “Paraíso”, el de Mendigo.  En el caso de vivir en la Paz o la Determinación, el Rol a adoptar el es de Protagonista, o de Soberano en términos del “Paraíso”.

La segunda Columna, representa la Actitud hacia el logro de la persona. La “Exigencia hacia la Tortura”, es cuando el esfuerzo que demando de otros y de mí mismo, no visualiza las reales capacidades, motivaciones, y el amor por lo que se hace, transformando la exigencia en una tortura. En cambio, la “Exigencia hacia la Excelencia”, es aquella cuando todo esfuerzo demandado se sustenta en el uso de las fortalezas personales, y por sobretodo, el amor por lo que se hace. Claramente, la primera formaría parte del “Infierno”, y la segunda del “Paraíso”.

Finalmente, la tercera columna, representa la mentalidad de una persona, equipo, u organización. Sea cual sea el caso, vivir en el Paraíso o en el Infierno, es una forma de vivir la vida. Todo aquello en cuanto nos cause sufrimiento y pesar, y nos saque de nuestra esencia de ser Seres de Paz y Felicidad, podríamos decir, es vivir en el Infierno Terrenal. En cambio, cuando los problemas, pérdidas y dolores los vivimos desde Confianza, que viene de la Gratitud, nos permitirá elegir ser Protagonistas y Soberanos de nuestras vidas, siendo exigentes en el uso de los recursos, competencias y habilidades personales y colectivas que se tengan, para lograr la excelencia, llevándonos a vivir en un Paraíso Terrenal.

En definitiva, el Paraíso se puede vivir ¡hoy!, aquí, en el Presente, cuando estamos agradecidos por la vida, viviendo en Confianza, valorando y aprendiendo del pasado, y siendo así, en el Presente, espejo para el futuro, y utilizando el Miedo a nuestro favor, como el gran indicador de potenciales amenazas, y no como el gran paralizador de nuestras vidas.

El Paraíso Terrenal implica un cambio de paradigma, implica integrar, apreciar, valorar, agradecer, y por sobretodo, tomar noción de nuestra Verdadera Identidad.



sábado, 11 de junio de 2011

Soplar los fuegos internos de los hijos

Para mí, Coco Legrand es el Coach Social N° 1, con una capacidad aguda de observación y de sacarnos de las distintas transparencias en que vivimos como sociedad, por medio del humor. Y no solo de humor, sino a través de la irreverencia. Y como nosotros le damos la autoridad para que sea irreverente, aprovecha ese activo personal, para contarnos cosas tales como que el único animal de la selva capaz de ir a apagar los incendios, es el Rinoceronte, pues tiene un grosor de piel suficiente para hacer aquello; Legrand usa eso como metáfora para decir que en Chile (y el mundo diría yo), está lleno de tipos con espíritu de rinocerontes: ¡huevones apagadores de fuegos internos! El Coco dice, “parten apagando los fuegos internos de sus conyugues, luego los fuegos internos de sus hijos: ‘cómo va a ser artista, mejor que estudie leyes, y que luego vea’, creando a otro hombre/mujer infeliz”.

Y si hay algo que me empelote, es que le “corten las alas” y los sueños a un niño o niña, apagando su fuego interno, destruyendo sus sueños, su creatividad y su inocencia, porque a juicio de los padres (juicio maestro tomado de la sociedad en realidad), esos sueños (ser artista, deportista, profesor, entre otros) les significarían miseria económica, llenando al pobre niño de miedos, inseguridades y frustraciones.

Una amiga contaba como a su hija en el colegio, los profesores estaban “chatos” por la “actitud artística” de la niña, etiquetándola de estudiante con déficit atencional. Me pregunto, ¿sabrán ellos la maravillosa historia de la bailarina y coreógrafa inglesa creadora del musical “Cats”, Gillian Lynne, quien cuando pequeña la acusaban de no poner atención y no cumplir los estándares académicos que tenía su colegio?

La madre de Gillian Lynne, preocupaba por los dichos del colegio, la llevó al psiquiatra de la época. Tras escuchar a la madre, el doctor le dijo a Gillian que necesitaba hablar en privado con su madre un momento y ambos salieron del gabinete. El doctor le pidió a la madre que observase lo que la niña hacía mientras estaba sola, y así vio que estaba bailando una canción que sonaba en la radio del gabinete. Tras observarla por varios minutos, el doctor hizo notar como Gillian era capaz de prestar atención a la música y concentrarse en seguir su ritmo, por lo que recomendó a la madre que la apuntase a una escuela de danza.

Según declaró Gillian, muchos años después de haber comenzado a ir a la escuela de danza, "fue maravilloso encontrarse con tanta gente que no podía estar quieta y necesitaba moverse para pensar".

Afortunadamente para Gillian Lynne, su madre no apagó su fuego interno.

La pregunta qué me nace es, ¿qué necesitan los padres de hoy para no tener miedo a soplar las brasas internas de sus hijos y apoyarlos en cumplir sus sueños? ¿Qué necesitan los profesores para no apagar las brasas de sus alumnos? ¿Qué necesitamos todos para soplar las brasas, no solo de los niños, sino de todos quienes nos rodean?

Cuando hablo de esto con amigos, me dicen, “para ti que no tienes hijos es refácil decirlo”. Es verdad, no tengo hijos, pero sí fui niño e hijo…

…y no condeno a los padres tampoco; en definitiva son parte del sistema, y como la gran mayoría, hacen lo posible por encajar en él.

Por eso vuelvo a repetir, ¿qué necesitan los padres para soplar sin miedo, los fuegos internos de sus hijos?

Quizás entre todos, podemos darnos una mano, y comenzar a vivir desde la Confianza y no desde el Miedo.


PD: Vean el video que adjunto: lo comprimí a la parte relevante para el post.


Si tienen problemas para verlo, pueden hacerlo AQUI

martes, 31 de mayo de 2011

Selección de Ejecutivos: La Importancia de un Para Qué Compartido

Al momento de seleccionar un ejecutivo para un nuevo cargo o para cubrir una vacante y así abrir ofertas de empleo, las empresas suelen recurrir a consultoras especializadas en Reclutamiento & Selección, y dependiendo de la importancia del cargo, recurren a consultoras Headhunters.

Cada una de estas consultoras tienen sus propias metodología para el reclutamiento y selección, y varias utilizan herramientas similares como los famosos Test de Lüscher, Rorschach, o el extenso Edwards, entre varios otros, junto con otras herramientas de evaluación como las dinámicas de Rol Play o de debate grupal. Otras han desarrollado sus propias técnicas y herramientas, innovando así, en este proceso.

Habitualmente, las headhunters presentan finalmente a sus empresas clientes, una terna de potenciales candidatos a la ofertas de trabajo, de acuerdo a los requerimientos, tanto técnicos solicitados, como profesión, estudios de post-grado y post-títulos, años experiencia laboral, rubros, edad, sexo, nivel de inglés, manejos de ERP y Softwares…

Sin embargo, y sin cuestionar la metodología empleada por estas consultoras y Headhunters,
existe un aspecto, que a mi juicio es fundamental al momento que una empresa se decida por cuál profesional elegir finalmente; éste es el “Para Qué” compartido común que exista entre la empresa y el candidato.

Me explico. Ante 3 candidatos técnicamente iguales, y con similares competencias relacionales, la empresa debería escoger a aquel que comparta el mismo sentido de propósito con la empresa que lo mueve a elegir trabajar, realizar y desempeñarse profesionalmente.

Por ejemplo, si el “Para Qué” de una empresa es romper los paradigmas y el Status Quo, para lo cual está constantemente buscando formas distintas de hacer las cosas, que finalmente se traducen en productos y servicios innovadores, pues bien, el candidato debería perseguir el mismo “Para Qué”, es decir, un profesional que no se limita solo a sus creencias, sino que está constantemente experimentando pues es un enamorado por la innovación y por las nuevas experiencias. Ese profesional entonces, al compartir el mismo “Para Qué”, dejará sangre, sudor y lágrimas por la empresa, pues estará alineado 100% con ella.

Por el contrario, un profesional que su “Para Qué” es ganar dinero, bastará que la competencia de ofrezca un poco más de dinero para cambiarse inmediatamente.

Luego, esta responsabilidad, no es de los Headhunters, sino de quien abre la oferta de trabajos y, de quien luego toma la decisión final en la empresa que requiere contratar al profesional.

Tal vez, esto sería una buena veta que los Headhunters podrían indagar.