
Una de las claves principales que vemos en Coaching, tanto a nivel de organizaciones, como de personas, son los Estados de Ánimo preponderantes en ellas, ya que ellos cumplen una función primordial; nos predisponen a ciertas a acciones, lo que implica que dependiendo de ellos, se nos abren o cierran posibilidades.
Ahora, existen cuatro Estados de Ánimo (o Emocionales) Básicos: El Resentimiento, La Resignación, La Paz, y La Ambición (entendida como Ganas), las cuales detallo en la siguiente matriz:

Luego, por una parte, quienes se quedan “pegados” en hechos del pasado y que no pueden cambiar, sean buenos o malos, y no aceptan lo acontecido, están en el Resentimiento. Y por el contrario, quienes aceptan estos hechos, no significando esto que la situación les guste, entran en la Paz, y pueden avanzar en sus vidas abriéndose a un mundo de posibilidades.
Por otra parte, quienes ven el futuro poco auspicioso y sin posibilidades de hacer algo al respecto, a pesar que creen que las cosas sí podrían cambiar, están en la Resignación, perdiendo la posibilidad de cambiar las “cosas”. Y, por el contrario, quienes aceptan que los hechos sí se pueden cambiar y ven auspicioso el futuro, están en la Ambición ó Ganas, haciendo todo lo que está a su alcance para ir por aquellos cambios que producirán los resultados esperados.
Como podrán ver, los Estados de Ánimo tienen una carga de temporalidad: El Resentimiento y la Paz tienen que ver con el Pasado, y la Resignación y la Ambición, tienen que ver con el Futuro. Ahora, el Presente, tiene que ver con la Confianza. Sin confianza hoy, ya sea por lo acontecido en el pasado o por como vislumbramos el futuro, no podemos coordinación acciones con otros, ni podemos avanzar. La Confianza es vital para generar acciones.
¿Qué tiene que ver esto con política? Bueno, aquí entrego mi interpretación y “teoría”:
Tomando en cuenta lo planteado anteriormente, tengo el juicio que la Izquierda Chilena, en términos políticos, está en un estado de ánimo marcado por el Resentimiento. Se aferran demasiado al pasado, y les cuesta aceptar que al menos por ahora y por mucho tiempo más, que siempre habrán ricos y pobres, en vez de aceptar estas situaciones y quedar en “Paz” con ellos, y comenzar a ver qué posibilidades se les abren desde este nuevo estado de ánimo que expande la creatividad y la innovación.
Por otra parte, la Derecha Chilena, en términos políticos, está marcada por la Resignación: a pesar que crean que las cosas pueden cambiar, tienen el juicio que en el futuro las cosas seguirán igual, dado el “país” que tenemos. En vez de tomar esto como un dato, y desde ahí aportar.
Y, por otra parte, a mi juicio, lo que más nos divide como país, es el Presente en el que estamos. Un presente que carece de la Confianza necesaria entre un lado y otro, para poder coordinar juntos acciones que lleven a Chile al real progreso y desarrollo económico, cultural, social, y sobretodo, de civilización como sociedad integral, entiendo al otro como un legítimo otro, y construyendo un sentido de propósito común de país.