
Escuché atentamente su exposición y las respuestas que daba a las preguntas que algunos de los asistentes le hicieron. Si bien creo súper valeroso y digno de felicitaciones la labor que Guillermo, y la de todos esos jóvenes venezolanos han realizado, me temo que lamentablemente, tendremos Chavismo por mucho rato.
Me explico. A pesar que Guillermo describió muy bien la actual situación que vive Venezuela, la que se caracterizaría por la falta de credibilidad que tienen los políticos y prácticamente todas las instituciones públicas, incluyendo a las fuerzas armadas y de orden, por parte de la ciudadanía, no son ni estos temas, ni tampoco Hugo Chávez, los mayores enemigos de la democracia en Venezuela, sino que es la misma ciudadanía, la que no hace mayor esfuerzo por querer atacar el Status Quo, y prefieren mantenerse en una situación cómoda, de espectadores, y de víctimas, esperando que alguien más haga algo. Es decir, a este país hace falta con urgencia que alguien se atreva a ejercer liderazgo.
Chávez actúa desde su posición de Autoridad Formal, ejerciendo el poder y las atribuciones que dicho cargo le otorga y, además, tiene la gran ventaja que en la oposición no existe nadie con suficiente Autoridad Informal (aquella que no se otorga formalmente, sino que se gana producto de nuestra forma de ser, actuar, y de relacionarnos con los otros) como para ser validada por la ciudadanía, y que por ende, se atreva a correr el riesgo de ejercer liderazgo: movilizar a las personas para que enfrenten problemas difíciles en escenarios de incertidumbre, haciéndolos parte del problema, y responsables de la solución.
Entre risa y risa, me dio mucha pena cuando Guillermo contaba que la gente en Venezuela, en vez de ir a las protestas o a votar, prefería irse a la playa. En este sentido, el clima cálido y tropical que existe en ese país, y unido con el sentimiento de austeridad y comodidad que el pueblo venezolano vivió hasta los años 70, atentan directamente en contra de generar acciones y cambios.
Y por sobretodo, luego de escuchar la charla, creo que a la oposición venezolana le falta generar un Sentido de Propósito común y poderoso, generando una Visión de Futuro capaz de llegar a los más profundo del alma de las personas, despertando en ellos la motivación necesaria para ir en busca de ese propósito. Lograr que el Para Qué del movimiento sea vivido como un propósito importante y fundamental para los integrantes de la ciudadanía venezolana.
Luego, ¿qué sacan estos jóvenes con organizarse y protestar, si detrás de aquello no hay un real sentido y visión de propósito común, que despierte el hambre de cambio y las ganas de actuar de las personas? ¿Se tendrá que llegar a una tensión límite para que recién se decida hacer algo?
Por el momento, tan solo esperar que alguien aparezca y logre despertar esa energía necesaria para enfrentar la triste realidad que vive Venezuela.