El domingo leí en la Revista “El Sábado” de El Mercurio, la entrevista que se le hizo a Gonzalo de la Carrera, papá de Trinidad de la Carrera, una de las niñas que falleció en el accidente de Putre. Es una entrevista muy conmovedora, con mucha emocionalidad y por sobretodo, con una demostración de paz interior ejemplar.
Lo que más me conmovió y dejo reflexionando de la entrevista, es una parte donde Gonzalo de la Carrera cuenta que cuando se enteró de la noticia del accidente, donde había 9 niñas fallecidas, tomó de la mano a su hijo Gonzalo (con quien estaba en N.Y. disfrutando del US Open) y dijo: “Dios mío, te ruego que sea la Trini, porque yo puedo resistir este dolor, pero no creo que otro papá pueda...”
Esta frase potente, llena de contenido, me llevó a tener una mini discusión con mi mujer, pues ella encontró macabra la manera de pensar del papá, y no entendía cómo un hombre podría desear la muerte de su hija. Yo, por mi parte, creo que fue un acto de generosidad máxima, y muy por el contrario, no creo que Gonzalo haya deseado la muerte de Trini, sino que deseaba que otros padres no sufrieran este eterno dolor.
Dicen que la muerte de un hijo es de cierta manera, la muerte de los padres, y para quienes somos católicos o cristianos, dar la vida por los demás, es la mayor muestra de amor que una persona puede hacer por el prójimo. Y siento que esto fue lo que hizo Gonzalo de la Carrera, dar su vida por los otros padres, demostrando un gran ejemplo de Fé y de Amor a Dios y por el prójimo.
Ahora, ¿qué lleva a un hombre como Gonzalo de la Carrera a actuar y pensar así?
Lo que más me conmovió y dejo reflexionando de la entrevista, es una parte donde Gonzalo de la Carrera cuenta que cuando se enteró de la noticia del accidente, donde había 9 niñas fallecidas, tomó de la mano a su hijo Gonzalo (con quien estaba en N.Y. disfrutando del US Open) y dijo: “Dios mío, te ruego que sea la Trini, porque yo puedo resistir este dolor, pero no creo que otro papá pueda...”
Esta frase potente, llena de contenido, me llevó a tener una mini discusión con mi mujer, pues ella encontró macabra la manera de pensar del papá, y no entendía cómo un hombre podría desear la muerte de su hija. Yo, por mi parte, creo que fue un acto de generosidad máxima, y muy por el contrario, no creo que Gonzalo haya deseado la muerte de Trini, sino que deseaba que otros padres no sufrieran este eterno dolor.
Dicen que la muerte de un hijo es de cierta manera, la muerte de los padres, y para quienes somos católicos o cristianos, dar la vida por los demás, es la mayor muestra de amor que una persona puede hacer por el prójimo. Y siento que esto fue lo que hizo Gonzalo de la Carrera, dar su vida por los otros padres, demostrando un gran ejemplo de Fé y de Amor a Dios y por el prójimo.
Ahora, ¿qué lleva a un hombre como Gonzalo de la Carrera a actuar y pensar así?
Humildemente, creo que él es una persona que ha logrado autogestionarse y liderarse, logrando entender la existencia humana más allá de la vida terrenal, poniendo su enfoque en el bien común por sobre el bien personal, teniendo como base para esto, una Gran FE en Dios.
Sé que muchos no compartirán conmigo esta opinión, pero, sin conocer a Gonzalo, quiero manifestarle mi agradecimiento por esta muestra de amor y ejemplo de Fé, que al menos a mí, me ha hecho pensar y motivar a un más por encontrar mi liderazgo personal, en busca de poder servir a los demás.
