
Para España '82, yo tenía 7 años y ya entonces, me encantaba el fútbol, tan así, que no logró olvidar, ni el penal de Cazely (obvio), ni la goleada 4 x 1 que nos propició Alemania. Yo, con toda mi inocencia infantil, no podía creerlo y no entendía que "mis" héroes salieran derrotados. En fin, luego para las eliminatorias (en ese tiempo eran eliminatorias) de México ´86, vibré con el triunfo frente a Uruguay en El Nacional por dos aceros, y el inolvidable gol de tiro libre de Jorge Aravena, del cual fui testigo ocular, pues mi viejo nos llevó a mi hermano y a mí. Lamentablemente, luego con ya 11 años, lloré a mares cuando Paraguay nos empata 2 x 2, también en El Nacional, y con un penal perfecto de Aravena tapado por el "Gato" Fernández.
Al día siguiente, en el colegio (5to básico), le digo a la profesara: "cuando yo juegue en la selección, Chile nunca más va a perder".... ...no pasó ni lo uno, ni lo otro; no fui futbolista y Chile siguió perdiendo como siempre...
A medida que fui creciendo y lamentablemente viviendo las continuas derrotas de la selección, me preguntaba, "¿por qué cresta no ganamos nunca?"
Tuvieron que pasar 16 años para que Chile fuera nuevamente al mundial, es decir, pasé el resto de mi infancia y adolescencia sin ver a Chile en un mundial. Y, está vez en Francia'98, a pesar que teníamos un "buen" equipo, no fuimos capaces de mantener el triunfo, ni frente a Italia, ni frente a Austria, que déjenme decirles, fue patético, y hasta el día de hoy resuenan en mis oídos las palabras de Pedro Carcuro: "¡Qué terrible! ¿Por qué nos pasan estas cosas a nosotros?"
Casi me tiré por el balcón del departamento de mi amigo Ignacio, con quien veíamos el partido junto con nuestro otro amigo Sebastián.
Si consideramos a la Selección Chilena como un SER, ontológicamente podríamos decir que su coherencia Lenguaje-Emoción-Cuerpo era la de un Ser con un Lenguaje o mentalidad perdedora, acompañado por una Emoción pesimista y un cuerpo derrotista, así, cómo podríamos esperar que un Ser con tales característica siquiera llegase a pensar en ser campeón del mundo.
Hoy estamos felices con el trabajo de Marcelo Bielsa, quien a mi juicio a hecho un bonito y buen trabajo de coaching, desafiando los juicios, supuestos, paradigmas y mentalidad de la selección chilena, llevándola a transforma su coherencia ontológica, es decir, transformándola.
Si bien el cambio está a la vista y con resultados concretos, y por ejemplo, pasamos de jugar "eliminatorias" a jugar "clasificatoiras", me temo que aun falta trabajar más en el dominio Corporal de la selección. Me explico. A pesar que , el lenguaje y la emoción de la selección son las de un ser protagonista y ganador, el cuerpo no ha logrado el cambio profundo que requiere. Por ejemplo, ¿qué hace que Chile, a pesar de ir perdiendo en Salvador de Bahía por 2 x 0 frente a Brasil, logré empatarle 2 x 2? La respuesta, el ser un Ser con mentalidad (lenguaje) y emocionalidad ganadora y de protagonista. Sin embargo, ¿qué hace que a los pocos minutos después, Brasil vuelva a meterle 2 goles más, terminando por ganar el partido 4 x 2?
La respuesta, la falta de un "Cuerpo" capaz de sostener el resultado, y es eso lo que le está faltando a la selección, y porque sería una gran pérdida que Bielsa dejase la dirección de la selección después de Sudafrica 2010.
La Selección requiere de un Coach que la transforme completamente para que el proceso sea 100% exitoso. Esto no implica que Chile nunca más vaya a perder, sino que aprenda no solo a tener mentalidad y emocionalidad ganadora, sino también a tener un cuerpo ganador, protagonista, y capaz de no solo revirtir resultados adversos, sino capaz de sostener los resultados favorables.