
Además de “Temas” (como le decíamos a ese ramo en la Universidad), tomé todos cursos "Pensamientos éticos y políticos: clásico, medieval, moderno y contemporáneo". Aquí hago un mea culpa, pues los 3 primeros los dictaba un profesor del cual no logro recordar el nombre, y sin embargo, era excelente. Lo notable de él, es que a parte de ser súper exigente para ser un ramo electivo (de hecho por lo mismo, sus cursos no eran de más de 6 personas), a mí logró hacerme pensar como pensaban los hombres de cada una de esas épocas.
Y "Pensamiento Contemporáneo" también lo tomé con Max Figueroa, logrando hacer la conexión con "Temas de la Vida Contemporanea". Aprovecho de agradecer a Max por sus clases y por la buena onda cada vez que nos hemos encontrado.
Luego, en el MBA, nuevamente el ramo que más me gusto, no fue ni de Economía, ni de Marketing, ni de Finanzas, sino un ramo también ligado a la filosofía, llamado “Conversaciones Dinámicas”, donde el foco central era que las empresas son redes de conversaciones que se relacionan de forma dinámica con otras redes. Este ramo lo tomé en MIT, cuando fuimos al Internship, y estaba muy ligado al pensamiento de Peter Senge, el autor de la “Quinta Disciplina”.
Y "Pensamiento Contemporáneo" también lo tomé con Max Figueroa, logrando hacer la conexión con "Temas de la Vida Contemporanea". Aprovecho de agradecer a Max por sus clases y por la buena onda cada vez que nos hemos encontrado.
Luego, en el MBA, nuevamente el ramo que más me gusto, no fue ni de Economía, ni de Marketing, ni de Finanzas, sino un ramo también ligado a la filosofía, llamado “Conversaciones Dinámicas”, donde el foco central era que las empresas son redes de conversaciones que se relacionan de forma dinámica con otras redes. Este ramo lo tomé en MIT, cuando fuimos al Internship, y estaba muy ligado al pensamiento de Peter Senge, el autor de la “Quinta Disciplina”.
A lo que voy con todo esto, es que desde mis tiempos de pre grado que me daba cuenta que las empresas no solo son organizaciones económicas, financieras, ligadas al Marketing o a los RRHH, sino que hay algo más. ¿Cómo era posible que empresas que utilizaban las mismas tecnologías, los mismos procesos, que competían en la misma industria, tenían prácticamente la misma cantidad de empleados, y todos con grandes departamentos de RRHH, podían tener desempeños tan diferentes y por ende, utilidades tan distintas?
Investigando y averiguando, fui a parar primero, con el Liderazgo, en un seminario el año ´99 donde Daniel Goleman comenzaba a difundir el tema de la Inteligencia Emocional, donde manifestaba que quienes pretendían ser buenos líderes, primero debían ser extremadamente empáticos, con una visión de horizontalidad y por sobretodo, sabiendo escuchar más allá de lo que se oye.
Luego, conocí la filosofía de Ronald Heifetz, fundador del Centro de Liderazgo Publico de Harvard, quien indica que Liderazgo no es una cualidad ni una característica con la que algunos afortunados nacen, sino que una actividad y un proceso, y que no es para nada lo mismo que Autoridad.
Finalmente, llegué a parar con el Coaching Ontológico, mi nueva pasión. Yo tenía mucha información y literatura sobre Coaching para la Acción, muy ligado al Coaching “Gringo”, pero que en realidad, no era lo que andaba buscando.
Finalmente, llegué a parar con el Coaching Ontológico, mi nueva pasión. Yo tenía mucha información y literatura sobre Coaching para la Acción, muy ligado al Coaching “Gringo”, pero que en realidad, no era lo que andaba buscando.
Al encontrarme con el Coaching Ontológico, entendí el para qué tomé tantos ramos de filosofía en pre grado, y cuánto me sirvió el curso en MIT sobre “Conversaciones Dinámicas”.
Hoy, me cuestiono profundamente si seguir ejerciendo directamente como ingeniero comercial. Mi GPS Interior, el Logos que mencionaba Heráclito, me dice que tengo que ir por otro lado; me quiere llevar a nuevos desafíos, a lo mejor también ligados al mundo empresarial, pero desde otra perspectiva.
Muchos me dicen que estoy loco, que qué es esto de ser Coach Ontológico, de la ontología del lenguaje, del poder de las conversaciones, que para eso están los psicólogos, etc. No obstante la mala onda que he recibido, mi ánimo, mi entusiasmo y mi pasión por esta nueva disciplina, junto con mi autogestión, me permiten seguir en esta senda, teniendo que correr los riesgos y los costos que ellos impliquen.